miércoles, 14 de agosto de 2013

Fragmentos: Bajo la misma estrella - John Green.


Página 25
"-¿Qué pasa? -le pregunté
-Nada -me contestó.
-¿Por qué me miras así?
Augustus esbozó una media sonrisa.
-Porque eres guapa. Me gusta mirar a las personas guapas, y hace un tiempo decidí no privarme de los sencillos placeres de la vida."


Página 78
"-Bien -dijo después de una eternidad-. Quizá <<bien>> será nuestro <<siempre>>.
-Bien -añadí."


Página 126
"Mientras leía, sentí que me enamoraba de él como cuando sientes que estás quedándote dormida: primero lentamente, y de repente de golpe."


Página 152
"-Estoy enamorado de ti, y no me apetece privarme del sencillo placer de decir la verdad. Estoy enamorado de ti y sé que el amor es solo un grito en el vacío, que es inevitable el olvido, que estamos todos condenados y que llegará el día en que todos nuestros esfuerzos volverán al polvo. Y sé que el sol engullirá la única tierra que vamos a tener, y estoy enamorado de ti."


Página 161
"-La gente se acostumbra a la belleza.
-Pues yo todavía no me he acostumbrado a ti -me contestó sonriendo."


Página 172
"-No quiero hacerte algo así nunca -le dije.
-Bueno, no me importaría, Hazel Grace. Sería un privilegio que me rompieras el corazón." 



Página 208
"-No es justo -le dije-. Es una injusticia de mierda.
-El mundo no es una fábrica de conceder deseos -me respondió." 

Página 228
"-La nostalgia es un efecto colateral del cáncer -le dije.
-Qué va. La nostalgia es un efecto colateral de estar muriéndose -me contestó."

Página 251
"-(...). En estos días, a menudo siento que me fastidia que mi serie infinita sea tan breve. Quiero más números de los que seguramente obtendré, y quiero más números para Augustus de los que obtuvo. Pero, Gus, amor mío, no puedo expresar lo mucho que agradezco nuestro pequeño infinito. No lo cambiaría por el mundo entero. Me has dado una eternidad en estos días contados, y te doy las gracias."


Página 255
"Al final lo llamé. Su teléfono sonó cinco veces y después salió la voz del contestador. <<Este es el contestador de Augustus Waters>>, dijo la voz que me chiflaba. <<Deja tu mensaje.>> Sonó el pitido. El silencio mortal de la línea me sobrecogió. Solo quería volver con él a aquel secreto lugar posterrenal al que nos trasladábamos cuando hablábamos por teléfono. Esperé a que llegara esa sensación, pero no llegó. El silencio mortal de la línea me incomodaba, así que al final colgué."


Página 261
"-Te quiero en presente -susurré, y poniéndole la mano en el pecho le dije-: Está bien, Gus. Está bien. De verdad. Está bien, ¿me oyes?" 


Página 298
"De acuerdo, quizá no soy tan mierda como escritor. Pero no puedo enlazar mis ideas, Van Houten. Mis pensamientos son estrellas con las que no puedo formar constelaciones."


Última página.
"(...). Es divertida sin pretenderlo siquiera. La quiero. Tengo la inmensa suerte de quererla, Van Houten. No puedes elegir si van a hacerte daño en este mundo, pero sí eliges quién te lo hace. Me gustan mis elecciones. Y espero que a ella le gusten las suyas."




martes, 13 de agosto de 2013

Diario de navegación.

Día 1: Me han separado de mi mundo, ya no estoy con mis compañeros y estoy solo, a disposición del capitán.
Día 2: El capitán me asignó una tarea especial, al parecer, yo voy a ser el barco, creo que con eso significa que voy a estar a cargo de todo.
Día 3: Tan pronto desperté, el capitán empezó a vestirme con mi nuevo uniforme, es muy colorido para mi gusto debo decir.
Día 4: ¿Qué está pasando? El capitán me ha tomado por sorpresa y me está doblando y transfigurando, ¡Auch, Duele!
Día 5: Me he convertido en todo un barquito, y el capitán me dio un nombre nuevo.
Día 6: Zarpo en mi primer viaje, estoy emocionado.
Día 7: ¿Qué está pasando? ¡Me estoy hundiendo y desmoronando! ¡Ayuda!
Día 8: Estas son mis últimas palabras, las hojas de papel no nacimos para ser barquitos, pero me marcho de este mundo alegre porque nunca olvidaré la sonrisa y felicidad que le proporcioné al capitán desde el momento que me arrancó de mi cuaderno.

                               Fin.



sábado, 3 de agosto de 2013

Escuela para Príncipes Azules.

—Hola, ¿Podrías decirme donde queda el salón 207?
—207, Uhm... Si no me equivoco es el salón que está al subir las escaleras a la izquierda, ¿qué vas a ver?
—¡Gracias! Voy a ver Tipos de Princesas, creo...
—¡Uy! ¿Con la Profesora D.?
—No lo sé, soy nuevo.
—Oh bueno, mi nombre es Príncipe Azul.
—¿En serio? Yo también me llamo así.
—No te sorprendas mucho, todos aquí nos llamamos así.
—Bueno, sí, es un requisito para poder ingresar a la escuela, creo.
—Sí... y tener un Reino... y sangre azul...
—Sangre Azul... Yo  pensaba que eso de la sangre era una metáfora.
—Yo también; pero oye, ya me tengo que ir si no quiero llegar tarde a "Cómo degollar un Dragón"
—Si, yo tampoco quiero llegar tarde a mi primera clase. Eh, ¿hablamos después?
—¡Ok! Nos vemos.
                                         Fin.



                 
                   


Cuentos mínimos.

Iba caminando por el campo de rosas cuando se encontró con una rosa negra y se acercó a observarla, estaba tan fascinada por ella, que intentó tocarla, y al hacerlo, se pinchó con una de sus espinas, y por su herida la rosa negra absorbió toda su sangre y ella cayó muerta al lado de una nueva rosa roja.
Fin.

Al ver que se acercaba el humano con el mantel de cuadros en las manos a lo lejos, todas las sillas se estremecieron, porque sabían que les esperaba una larga y aburrida velada, escuchando las quejas y lloriqueos de la mesa  diciendo lo gorda y fea que se veía con el mantel de cuadros puesto.
Fin.

El secreto bajo el sombrero de Lucía.

Lucía nunca salía de su casa sin su sombrero, y mientras estaba en la calle, nunca se lo quitaba, así que con el pasar del tiempo, las personas del pueblo inventaron historias sobre Lucía y sobre qué escondía debajo de su sombrero.

—Debajo del sombrero de Lucía se esconde un terrible Monstruo de siete ojos y dos cabezas —Decían algunos pueblerinos.

—Debajo del sombrero de Lucía no hay nada, ni pelo, porque ella usa su sombrero solo para esconder su prematura calvicie —Decían aquellos más escépticos.

Pero la verdad era que debajo del sombrero de Lucía si había algo escondido; pero no era un monstruo, ni mucho menos su calvicie prematura, si no un girasol que había nacido en la cabeza de Lucía, porque cuando ella era pequeña se había tragado una semillita de girasol.
                                                                            Fin.

El plan macabro de las hadas de los dientes.

De la nada, en un día común y corriente, del cielo empezaron a caer miles y miles de gomitas de ositos de todos los colores y sabores; y todos los niños dejaron de hacer lo que estaban haciendo y salieron a jugar bajo la lluvia de gomitas de ositos, abriendo su boca al cielo y comiendo todas las gomitas de ositos que pudieron hasta que sus dientes de leche se les llenaron de caries y se les cayeron.
                                                                    Fin.

Instantáneas.

Se levantó entre los escombros y miró a su alrededor, la tormenta se había acabado, pero en vez de sentir calma, lo que sintió fue desesperación al ver que todo estaba destruido.
                                                      Fin.

—Yo debería tener un reality  —Se dijo a si mismo después de que algo muy peculiar y cómico le pasó, sin saber, que en un planeta de una galaxia lejana un extraterrestre se estaba destornillando de la risa al ver lo que le acababa de ocurrir.
                                                        Fin.

 Tenía la mente tan nublada que a pesar del sol radiante que brillaba en el cielo, sentía que en cualquier momento se desataría una tormenta.
                                                      Fin.